Expertos debatieron en la Facultad sobre los desafíos de la nueva ley de inclusión laboral

 

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La iniciativa que comenzó a regir desde este mes traería consigo una serie de beneficios para el entorno laboral, debido a que buscará integrar al mercado laboral talentos que se habían mantenido al margen hasta ahora en las empresas.
Desde el pasado 1 de abril comenzó a regir una nueva normativa en materia de derechos laborales. La ley 21.015, también conocida como “ley de inclusión laboral”, comenzó a regir en el país, y con ello, se perfilan distintas posibilidades para la fuerza de trabajo y sus entornos.
El cambio que producirá esta norma fue analizada en esta semana en la Facultad de Economía y Empresa de la UDP y la fundación Fondacio, considerando que no solamente implica la introducción de otros actores sociales al mercado laboral, sino que también, los desafíos que representan para el desarrollo de las empresas.
El académico de la FEE UDP, René Gempp, hizo hincapié en las oportunidades que trae consigo esta normativa, y afirmó que representa una modificación trascendental en materia de administración de los recursos humanos.
Por su parte, el director de Senadis, Daniel Concha, recalcó que la puesta en marcha de esta ley “no es un proceso fácil, pero una vez que se logra, la empresa entiende que es una inversión. De hecho, hay un estudio de la OIT y Sofofa que indica que la inclusión de las personas con discapacidad mejora el clima laboral, reduce el ausentismo laboral, porque tienden a ser más responsables y esto a su vez anima al resto a serlo también. Además, según el rubro, mejora en algunos procesos de servicio o cadenas de producción. Esta ley es, a la larga, un beneficio económico para el país. Hay que mirarlo desde esa perspectiva: Como una inversión”, dijo Concha.
Junto con ello, destacó que, pese que Chile ocupa uno de los últimos lugares en la adopción de ley de cuota de discapacidad en Latinoamérica, antes que Guatemala y Colombia, la aplicación de ley 21.015 permite abrir un espacio inédito para personas con algún grado de discapacidad.
Por lo mismo, llamó a las empresas a dialogar con aquellas que ya tengan experiencia en procesos inclusivos de inserción laboral.
“Recordemos que integración es un paradigma en el cual terminamos creamos una sala distinta para los niños y niñas con discapacidad y qué éstos ojalá se encuentren con los demás en el recreo. El paradigma en el que se basa la ley de inclusión, en cambio, busca que desde que se plantee un edificio, se piense para todos mediante un diseño universal. Ya sea de aprendizaje, de accesibilidad, arquitectónica, los diseños universales permiten que una persona sorda o ciega disponga de adecuaciones y apoyos para que se pueda desempeñar como nosotros”, precisó.

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